Una rápida reseña, no improvisada y
contrastada a lo largo de los años:
siendo como somos un país (un
pensamiento, una personalidad, un sentir popular) amigo de los
bandazos en las opiniones y los hechos, he ido comprobando, año tras
año y desde hace ya mucho tiempo, cómo no hay libro de Matemáticas que
se precie en el que, en cualquier ejercicio donde se compare algo
hecho por un niño y una niña, salga siempre beneficiada la niña.
Hemos pasado de la mujer machacada e inferior, a la mujer alfa
dominante que, necesaria y obligadamente tiene que ser superior al
hombre. Y lo será o podrá no serlo, pero mencionar lo
contrario sería calificado de machista. Y pongo un ejemplo: en la
asignatura de estadística, si un niño resuelve el 40% de los
ejercicio, siempre, necesariamente, porque la sociedad lo reclama, la
niña resolverá, aunque sea, un 1% más.
Animo a quien quiera a
encontrar un problema en el sentido contrario.