miércoles, 7 de junio de 2017

El feminismo en los libros.

Una rápida reseña, no improvisada y contrastada a lo largo de los años:
siendo como somos un país (un pensamiento, una personalidad, un sentir popular) amigo de los bandazos en las opiniones y los hechos, he ido comprobando, año tras año y desde hace ya mucho tiempo, cómo no hay libro de Matemáticas que se precie en el que, en cualquier ejercicio donde se compare algo hecho por un niño y una niña, salga siempre beneficiada la niña. Hemos pasado de la mujer machacada e inferior, a la mujer alfa dominante que, necesaria y obligadamente tiene que ser superior al hombre. Y lo será o podrá no serlo, pero mencionar lo contrario sería calificado de machista. Y pongo un ejemplo: en la asignatura de estadística, si un niño resuelve el 40% de los ejercicio, siempre, necesariamente, porque la sociedad lo reclama, la niña resolverá, aunque sea, un 1% más. 

Animo a quien quiera a encontrar un problema en el sentido contrario.

miércoles, 19 de abril de 2017

Eurabia

          Una Europa adormecida es devorada a ritmo de décadas demográficas por un Islam hambriento, insolente, arrollador e imparable mientras, como hacía una despreocupada Scarlett O'Hara, vivimos con sorprendente e irritante indiferencia los últimos días de una primavera que se acaba para nosotros, a las puertas de un gélido invierno para el que no estamos ni preparados ni concienciados.

A Europa ya no le da tiempo a despertar. Nuestro mundo muere. Occidente y su cultura se extingue ante una barbarie e incultura del color de los dinosaurios. En poco, nuestros padres ya no estarán, nosotros seremos incapaces de defender nada y nuestros hijos, o emigran o serán aplastados por la infección que consentimos con políticas buenistas de indignos políticos e izquierdas ridículas y viscerales.

El lobo se frota las manos contemplando cómo se apaga el fuego que mantiene con vida a una anciana oveja que pronto ya no podrá proteger a sus hijos, dejándolos a merced de lo inevitable.

Es tremendamente inquietante. Y parece que a nadie le preocupa.

viernes, 3 de marzo de 2017

Moby Dick.

Moby Dick. Extraño libro escrito en una complicada prosa y en el cual hay que deslizar más de la mitad de las páginas para encontrar la justificación de su título. Y es en la narración donde encontramos siempre el alma sincera del autor. Se escribe cuando se siente, cuando la única necesidad de contar algo surge del placer de hacerlo por sí mismo y no por otros paganos motivos. 

Quizá sea por esto, que son pocos los libros de las últimas décadas, donde todo se ha prostituido, que merezcan ocupar un hueco en mi recuerdo.


"...flanqueados de bosques antiguos sin hollar, donde los delgados pinos se yerguen como apretadas líneas de reyes en las genealogías góticas..."


miércoles, 1 de febrero de 2017

La infancia.

           La infancia debería ser, obligatoriamente, un tiempo de felicidad sin límites, de risas constantes, de sana alegría, una época en la que reinasen los más bellos recuerdos que puedan quedar impresos en la retina, que sirviesen de guía y modelo para que, más tarde, en la época adulta, germinasen en toda su esencia dando sustento y sentido a nuestro discurrir por un mundo que pretendemos hacer mejor.

          Quizá entonces esos vientos nacidos desde el gozo de la vida, arrastrasen la semilla del Bien por la faz de la tierra, respondiendo por fin a la eterna pregunta del porqué estamos aquí. Y así no tendríamos que afanarnos en, como decía Camus, enfatizar los actos buenos buscando empequeñecer los malos, atribuyéndoles de esta manera más protagonismo del que merecen.

Y aprovechando el viaje, añado un pequeño decálogo del buen padre (y padra) que me envió un amigo:
  1. Valora a tu hijo. 
  2. Cree en tu hijo.
  3. Ama y respeta a tu hijo.
  4. Elogia a tu hijo.
  5. Comprende a tu hijo.
  6. Alégrate con tu hijo.
  7. Acércate a tu hijo.
  8. Sé coherente.
  9. Prevenir es mejor que castigar.
  10. Reza con tu hijo. 

jueves, 5 de enero de 2017

Marco Aurelio.

De obligada lectura, ya no sólo en colegios sino como libro para adultos, es para mí Marco Aurelio.

Sus Meditaciones, libro escrito para su hijo (menudo legado, menudo regalo), es un prodigio del pensamiento y de la Literatura.

Copio aquí una pequeña cita, una de tantas, que me parece soberbia.


"Es ridículo no huir de la propia maldad, lo cual es posible, y huir de la de los demás, lo cual es imposible.

Cuando tú hayas obrado bien y otro recibido esa buena acción, ¿por qué buscas todavía una tercera cosa además de éstas, igual que los locos? ¿Parecer que has obrado bien, o lograr una recompensa?

Teniendo en cuenta que tu deber es ser un hombre bueno y qué es lo que exige la naturaleza humana, cumple con aquél sin dejarte doblegar y como te parezca más justo, únicamente con benevolencia, modestia y sinceridad."

No hay mucho más que añadir.


Sobre el mal y las bellas acciones.

Esto es un extracto de La Peste, de Albert Camus.

En el pueblo donde se desarrolla la narración, la peste está esquilmando a sus habitantes.

Me gustó el pensamiento y más la forma de expresarlo y lo conservé.


"La intención del cronista no es dar aquí a estas agrupaciones sanitarias más importancia de la que tuvieron. Es cierto que, en su lugar, muchos de nuestros conciudadanos cederían hoy mismo a la tentación de exagerar el papel que representaron. Pero el cronista está más bien tentado de creer que dando demasiada importancia a las bellas acciones, se tributa un homenaje indirecto y poderoso al mal. 

Pues se da a entender de ese modo que las bellas acciones sólo tienen tanto valor porque son escasas y que la maldad y la indiferencia son motores mucho más frecuentes en los actos de los hombres. Esta es una idea que el cronista no comparte. El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad. 

Los hombres son más bien buenos que malos, y, a decir verdad, no es esta la cuestión. Sólo que ignoran, más o menos, y a esto se le llama virtud o vicio, ya que el vicio más desesperado es el vicio de la ignorancia que cree saberlo todo y se autoriza entonces a matar. El alma del que mata es ciega y no hay verdadera bondad ni verdadero amor sin toda la clarividencia posible. "

Me pareció interesantísimo. El resto del libro, en mi opinión, no está a la altura. 

miércoles, 4 de enero de 2017

La debilidad de una sociedad.

Hace mucho, antes de que empezase a respirar estos aires de indiferencia ante todo lo que estaba y está ocurriendo, indiferencia casi obligada viendo la apatía generalizada por, no ya tratar de alcanzar la excelencia en nuestra sociedad, sino por no ser mediocres hasta el tedio en nuestras conductas más elementales, era yo dado a frecuentar foros donde se comentaban noticias de actualidad y tal, y, bueno, un día, en respuesta a uno de esos individuos que Quevedo calificaría como estúpidos, encontré este comentario de un forero que quiero guardar aquí porque me pareció tan interesante como cierto. Y era este:

"Es digno de un estudio sociológico ver cómo las personas se identifican a una u otra cosa de manera absoluta: soy gay, soy feminista, soy socialista, soy negro, soy amarillo, soy nazi, soy liberal, soy no sé qué... Esa es su identidad primordial. Cuando los individuos hacen suya esa identidad como primordial, empiezan a buscar condiciones ventajosas respecto al colectivo (lobbys) utilizando diversas técnicas, como el victimismo, la manipulación histórico​/científica, el ardid del progreso (el cambio es necesariamente bueno), etc. El problema de esta miríada de grupúsculos que sólo miran su propio ombligo es que las luchas colectivas: la educación, la sanidad, la desigualdad económica... se resienten porque el colectivo, el pueblo, está dividido en luchas menores, circunstanciales, ultraminoritarias. Y eso hace el juego del poder, que además lo sabe muy bien y por eso favorece esas luchas minoritarias: 'gays', 'feministas', 'antiracistas'... bla bla bla...."

Me vino a la memoria porque me he enterado de que unos valencianos quieren, junto con unos vecinos murcianos, hacerse independientes. Y me dió la risa. 

Por cierto y ya que estamos, añado la cita de Quevedo:

"Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen."