miércoles, 19 de abril de 2017

Eurabia

          Una Europa adormecida es devorada a ritmo de décadas demográficas por un Islam hambriento, insolente, arrollador e imparable mientras, como hacía una despreocupada Scarlett O'Hara, vivimos con sorprendente e irritante indiferencia los últimos días de una primavera que se acaba para nosotros, a las puertas de un gélido invierno para el que no estamos ni preparados ni concienciados.

A Europa ya no le da tiempo a despertar. Nuestro mundo muere. Occidente y su cultura se extingue ante una barbarie e incultura del color de los dinosaurios. En poco, nuestros padres ya no estarán, nosotros seremos incapaces de defender nada y nuestros hijos, o emigran o serán aplastados por la infección que consentimos con políticas buenistas de indignos políticos e izquierdas ridículas y viscerales.

El lobo se frota las manos contemplando cómo se apaga el fuego que mantiene con vida a una anciana oveja que pronto ya no podrá proteger a sus hijos, dejándolos a merced de lo inevitable.

Es tremendamente inquietante. Y parece que a nadie le preocupa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario